Este tema fue compuesto hace muchos años, alrededor de 1993. Nació en uno de los camapamentos de la iglesia que solemos hacer por el mes de diciembre. La canción refleja el anhelo de toda persona de adorar en la intimidad relfexiva que se puede tener con Dios y a manera de metáfora plasmar la experiencia de la comunión misma con el Señor al grado tal de querer interpretar su rostro y la tierna caricia del creador dándonos su apoyo, fortaleza, ánimo y cariño, del cual todos dependemos.

Quiero lenar tu casa de adoración y contemplar.
la santidad que hay en tu rostro...